Tras años en la máxima categoría, decidió aceptar la oferta del Ciencias sevillano y, por primera vez, ser totalmente profesional. “Hablé con ellos y me ofrecieron algo que está bien para dedicarme de forma completa al rugby. Era ahora no nunca. Yo estaba muy bien en Barcelona pero, a veces, hay que salir de la zona de confort y creo que valió la pena porque ya me llamó la selección al poco de llegar a Sevilla”, describe.
Así, de forma inesperada, sin llamadas previas, sin noticias, llegó la selección española. “Me pilló con el pie cambiado”, admite. Lo llamó el seleccionador y le preguntó si podía jugar de 3. “Yo le dije que de tres y de uno, de lo que quiera”, asegura Muñiz. Disputó un partido con los Iberians, el combinado filial, y a la semana siguiente ya estaba en la convocatoria de Los Leones. Quizá esa internacionalidad y el buen partido que disputó contra Canadá anotando un ensayo influyesen para que el VRAC se fijase en él para formar parte del equipo quesero.
Todo más complejo, más difícil y más duro, pero Marcos Muñiz lo asume y lo trabaja con su buen humor habitual.»En melé cada vez estoy más cómodo. Fuera, igual no soy el más rápido, pero yo trabajo y defiendo”, relata entre risas. Una buena filosofía de juego y de vida.
Ahora Marcos llega al mejor equipo de España con posibilidad muy real de conseguir títulos y afrontar muchos minutos en una primera línea que mezclará juventud y veteranía con gran calidad en ambos tramos de edad.